A partir de cierta edad el calzado deja de ser una cuestión estética y pasa a ser de seguridad: el 30 % de las personas mayores de 65 años sufre al menos una caída al año, y el zapato influye directamente en el equilibrio. El calzado barefoot bien elegido aporta tres cosas que importan a esa edad: estabilidad (suela plana y ancha), información del suelo (la planta siente dónde pisa) y espacio para pies que han cambiado de forma con los años.

Modelos recomendados

Por qué la suela fina ayuda al equilibrio

Con la edad se pierde sensibilidad en la planta del pie. Una suela gruesa y blanda añade otra capa de aislamiento justo cuando menos conviene: el cerebro recibe menos información sobre la inclinación y la textura del suelo y reacciona más tarde ante un desequilibrio. Una suela fina y firme devuelve parte de esa información. Además, el drop cero mantiene el centro de gravedad centrado en lugar de empujarlo hacia delante, y la puntera ancha permite que los dedos se abran y agarren, que es el mecanismo natural de estabilización.

Qué buscar exactamente

Lo que conviene evitar

Evitar Por qué
Zapatilla de casa sin talón Causa muy frecuente de caídas domésticas
Suela muy blanda y gruesa Reduce la información del suelo y el control postural
Tacón, aunque sea de 3 cm Desplaza el peso al antepié y acorta el gemelo
Suela lisa gastada Resbala en terrazo y suelo mojado
Zapato demasiado grande “para que no apriete” El pie baila y aumenta el tropiezo

Transición: más lenta que en un adulto joven

Si se llevan décadas de zapato con tacón y suela rígida, el cambio debe ser muy progresivo: empezar con una hora al día en casa e ir sumando a lo largo de dos o tres meses, no de ocho semanas. Conviene combinarlo con ejercicio de equilibrio sencillo (mantenerse a la pata coja apoyándose en una encimera, 20 segundos por pierna) y consultar si hay neuropatía diabética, artrosis avanzada o problemas de circulación.

Importante: en caso de diabetes con pérdida de sensibilidad, el calzado debe indicarlo el profesional sanitario. La sensibilidad reducida implica riesgo de heridas que pasan desapercibidas y el criterio de “sentir el suelo” no aplica igual.

Para casa

La zapatilla de casa es donde más caídas se producen. Alternativas: ir descalzo o con calcetín antideslizante si el suelo lo permite, o usar una barefoot ligera de interior con talón sujeto. Nunca chancla abierta.

Preguntas frecuentes

¿Es tarde a los 70 para cambiar a barefoot?

No, pero el ritmo importa más que a los 30. Progresión de meses, no de semanas, y con acompañamiento si hay patología.

¿Y si ya usa plantillas?

Depende del tipo. Lo explicamos en calzado barefoot con plantillas ortopédicas.

¿Hay modelos de aspecto clásico, no deportivo?

Sí: Mustang Free en piel, Mum Inés y modelos de adulto de Flexinens tienen aspecto de zapato de calle. Ver barefoot de piel.

¿Qué talla?

Medir el pie por la tarde (a esta edad la hinchazón vespertina es mayor) y sumar 0,8-1 cm. Si un pie es mayor que el otro, elegir por el mayor.